Una de las primeras preguntas que nos hacemos los psicólogos en el período de confinamiento debido al Covid-19 es la siguiente:

¿Cómo va a ser la convivencia de pareja en casa, viéndonos las caras 24 horas seguidas y qué problemas van a surgir durante este período?

Seguidamente nos preguntamos:

¿Qué pautas o consejos podemos ofrecer a las parejas para que puedan gestionar los obstáculos y transitar este periodo de forma ventajosa o al menos no dañina para su área de pareja?

En este momento nos ponemos a pensar y reflexionar en equipo, numerosos conceptos empiezan a emerger al respecto a lo que una crisis supone: hipervigilancia, ansiedad, incertidumbre y distorsión cognitiva, saciado y saturación (atiborramiento de la otra persona), aburrimiento, cambios en rutinas y en el deseo sexual, invasión de espacios, discusiones e irritabilidad…

Recordamos las palabras del psiquiatra y filósofo Viktor Frankl: “Si no tenemos poder para cambiar la situación, siempre podemos elegir nuestra actitud frente a esta situación”. Frankl explica que en períodos de crisis el ser humano es capaz de encontrar un sentido a la adversidad que hace posible una transformación interior y un renacer y por ello puede convertir sus tragedias en un logro y una forma de superación. En este convertir la persona se hace responsable de su propia existencia a través del poder de decisión que posee respecto a cómo vive su experiencia en la crisis. El amor a uno mismo es, según Frankl, el punto de partida del crecimiento de la persona.

Al poseer la persona la capacidad de encontrar una oportunidad en la crisis, de forma individual, también la posee los recursos para hacerlo junto a otro ser humano, nuestra pareja, la persona a la que amamos. En ese momento nos preguntamos qué elementos pueden facilitar el crecimiento en pareja durante la crisis y en particular, durante esta crisis con confinamiento que estamos viviendo. De nuevo, los compañeros comienzan a compartir ideas: respeto, escucha, paciencia, compromiso, empatía, apoyo, intimidad, comunicación…

¡Nos ponemos manos a la obra! El equipo se embarca en debatir y definir ahora como puede la pareja transitar el puente entre la crisis covid-19 y la oportunidad:

Crisis u oportunidad.

Volvemos a pensar en varios conceptos de Frankl: el amor a uno mismo y el poder de decisión:

El amor a uno mismo, tal y como Frankl lo describe, se refiere a la autoestima como valoración de uno mismo, aceptando quién soy en mi momento actual. La autoestima es aceptación y la aceptación lleva a la libertad. Aplicando este concepto a la pareja proponemos promover el crecimiento de la autoestima del área de pareja partiendo de la empatía hacia nosotros mismos y proyectando esta empatía en el otro.

En estos momentos de crisis es normal que surjan una gran variedad de emociones como el miedo, la tristeza, la incertidumbre, la desesperación… Acoger estos estados emocionales en uno mismo y en la pareja tal y como vienen, sin juzgarlos y simplemente dándoles un espacio, puede ser muy positivo tanto para la persona como para su pareja en el camino hacia la aceptación y la libertad, tal y como Frankl la describe. La libertad también nos habla de espacios individuales, así como conjuntos. Espacios que se han de respetar y fomentar, los individuales permiten a la persona estar con ella misma, en libertad. Los espacios de pareja permiten el disfrute y crecimiento del área común libre y también hay que respetarlos y propiciarlos.

En el amor a la pareja y en la mirada compasiva hacia esta, podemos preguntarnos si hemos de evitar grandes discusiones, conflictos o desavenencias. Quizás cuando acabe el confinamiento podremos abordar estas áreas desde otro lugar más calmado y sabio.

El poder de decisión en la pareja, en un contexto de crisis, podría referirse a cómo la pareja decide afrontar la adversidad de forma conjunta y activa. Ahora más que nunca trabajar para mejorar la convivencia se convierte en una necesidad y por ello, la comunicación en pareja será un elemento fundamental para poder expresar nuestras necesidades en el día a día. Lo que nos preocupa, lo que nos molesta, lo que nos agrada y nos alivia. Llegar a acuerdos y negociar la rutina, las responsabilidades dentro y fuera de casa, el cuidado de los niños, los espacios de pareja y de soledad.

También podemos ir más allá y embarcarnos en tratar de decidir de forma conjunta qué queremos sacar de esta experiencia, para nosotros, nuestra relación de pareja y conjunto familiar si hay niños. Buscar la oportunidad en el presente, por ejemplo, al tener más tiempo para pasar en familia y conocer a la otra persona en profundidad. Buscar la oportunidad en el futuro, hablando de los planes y proyectos que queremos hacer, de las cosas que queremos cambiar…

Texto por Inés Cano.