Sí, está aflorando la tristeza, también en todas aquellas personas que no están viviendo las peores situaciones de esta crisis, y es sano y saludable que así sea. Aquí te contamos maneras sanas de atenderla, y a la vez vemos las señales de alerta sobre aspectos a  tener en cuenta para que esta tristeza no pase a tener el control sobre nuestras vidas.  

En otros posts hemos hablado de la importancia de ver las oportunidades que aparecen en cualquier crisis, o en tener presente la esperanza ante lo que nos depara el futuro, hoy queremos dar espacio y atender a la emoción que nos produce todo aquello que estamos perdiendo.

Si notas que te sientes más cansad@, que te está costando el doble realizar ciertas tareas, que aplazas o no te esmeras en alguna rutina o ejercicio, cuando al principio si podías, es muy probable que estés sintiendo tristeza.

Y es que en un corto periodo de tiempo hemos perdido multitud de cosas, de sensaciones e incluso de creencias y certidumbres con las que vivíamos. Así que lo primero que yo hice y os animo a hacer es realizar una lista enumerando las pérdidas que habéis tenido en vuestra vida. Esto nos ayuda a identificar aspectos que a veces pasan desapercibidos, y a entender que incluso cuando no estamos teniendo una gran pérdida donde hay un duelo claro (pérdida de un familiar, de mi estabilidad económica, etc,…) todos estamos realizando un duelo en mayor o menor medida. Os cuento algunas de las que han salido en mi lista:

-Sensación de seguridad

-Salir al campo y sentir la naturaleza

-Contacto físico con amig@s y familiares

-Contacto con compañer@s de trabajo y personas a quien acompaño en sus procesos, seguimos online, pero hay aspectos que echo de menos.

-Hacer deporte en el exterior, salir a correr, en bici, etc…

-Poder preveer las próximas semanas/ meses

-Pasear, ir a restaurantes, cine y ocio exterior en general

-Creer  que mi estilo de vida no iba a cambiar

-Tomar algo con amig@s, comidas familiares

-etc,..

Como veréis, hay infinitas pérdidas en lo que estamos viviendo, algunas temporales, otras durarán más, y algunas para siempre. Así que te animo a no minimizar ninguna de ellas, las sentimos y podemos echar de menos cualquiera de ellas.

Esta parte de ti (y de mi) que se siente triste, nos va a pedir algunas cosas, normalmente son muy parecidas en todas las personas, aunque en la forma en como nos lo damos podemos distar mucho. Aquí también hay que tener en cuenta cuál es la realidad de cada uno, y lo primero ajustar expectativas. No es lo mismo tener 2 o 3 hij@s en casa que estar pasando este confinamiento en soledad. La tristeza nos suele pedir: expresión, ritmo tranquilo, amor, mimos, compañía, soledad, escucha sin juicio, aceptación, flexibilidad, y sobretodo “no exigencia”. Os voy a contar como me estoy permitiendo yo la tristeza, en base a mi situación (con pareja y dos hijas de 7 años en casa), a partir de ahí cada uno podéis ver vuestras maneras y posibilidades de atenderla.

-Exprésala: He podido compartir con personas que escuchan las pérdidas que tengo, las cosas que echo de menos, muchas de ellas compartidas, y alguna película triste me ha ayudado a soltar el lloro, que reconforta, así que si tienes ganas de llorar es la mejor manera de expresar la tristeza. Y si tus hij@s lloran por cualquier motivo que antes no hacían, o les ves más sensibles en algunas situaciones, a veces canalizamos la tristeza a través de situaciones que nos ayudan a abrir el llanto. Es importante validarlo y acompañarlo sin juicio.

-Ritmo tranquilo: Excepto por las horas de sesiones de trabajo, el resto de actividades van sin horario, fijamos, una cosa para cada tramo de día, mañana o tarde, pero sin duración determinada, y sin presión de inicio o fin, etc,…

-Amor y mimos: Pido y ofrezco abrazos  y la ducha está siendo más larga de lo habitual (me imagino que estoy en un spa…jeje) o me  tomo alguna tableta de chocolate a media tarde.

-No exigencia: Como sé que estoy menos energético, me exijo menos y acompaño las distintas situaciones con mis hijas, realizando junto con ellas cosas que antes hacían solas, por ejemplo recojo con ellas, ordenamos juntos, ponemos la mesa juntos, aceptando que ahora es mejor así, haciéndolo desde el compartir y sin prisa.

-Compañía: Hay momentos donde quiero estar acompañado, tener contacto físico, así que aquí el estar pasando este confinamiento con pareja e hijas es una suerte.

-Soledad: La contrapartida es que cuesta y hay que negociar tener ratos de intimidad y soledad. Pero los tengo, se consiguen, ha habido alguna siesta, escuchar alguna meditación, y cuando se acuestan (tarde, sí…) ver un rato la tele o lectura tranquila.

-No juicio: Es momento de aplazar el juicio, y de confiar, decirme a mí mismo que lo estoy llevando de la mejor manera posible y de la forma que necesito. Yo tiendo a agendarme más actividades de las que puedo realizar, y puedo hacerme daño desde ahí. Así que ahora me trabajo el no valorar ni hacer balance de lo que hago y lo que no. Es lo que necesito y está bien así.

Señales de alarma para que la tristeza no tome el control:

Y al igual que decimos que es importante escuchar y validar esta parte que está triste en nosotros, también es importante no dejar que esta parte tome el control, el exceso de tristeza e instalarnos en ella es la depresión, así que podemos atenderla, pero no dejar que sea la que  tome las decisiones, pues si no a veces terminamos quitando otros aspectos que también necesitamos, por ejemplo cuando nos abandonamos ante esta sensación de apatía y pocas ganas de hacer cosas y pasamos varios días sin estructura (todo el día en pijama, con la tele 24 horas, aislándonos, etc,…)

Podemos atender  a la necesidad de estructura que todas las personas tenemos y a la vez escuchar a nuestra tristeza, así que trata de mantener unos mínimos, pon límites cuidados, flexibiliza, date perimisos, y sobretodo no te juzgues. Si tienes alguna vía de escape, como el alcohol, consolas, etc,… ponle límites, y no te apoyes excesivamente en ellos, son falsos amigos.

Señales de alarma:

-Llevar varios días sin estructura ni hábitos de autocuidado: todo el día en pijama, sin hábitos de higiene, saltando comidas, etc,…

-Dificultad para  poner límites a alguna sustancia/ vía de escape: Estar bebiendo a diario, consumir otras sustancias, pasar muchas horas delante de la consola, ordenador, televisión, etc…..

-Aislamiento e incomunicación: No expresar como nos sentimos, no tener ganas de hablar con nadie, y cuando lo hacemos no abrirnos, tener conversaciones superficiales. Sentir que no estamos contactando con los demás.

Si alguna de estas cosas está pasando algún día, puedes verlo, y proponerte algún límite o  alguna dinámica que puedas incorporar hoy o mañana que te haga sentir mejor, no te juzgues por ello, hay días para bajarse del mundo. Si sientes que es un patrón, o que no tienes la fuerza para incorporar hábitos sanos, y otras maneras de cuidarte y atenderte, es bueno y seguramente necesario buscar ayuda exterior.

Para terminar:

te animo a realizar otra lista, con todo lo que podemos agradecer y sí conservamos. Aquí os cuento algunos aspectos que han salido en mi lista:

-Agradezco estar sanos.

-Poder abrazar y tener contacto con mis hijas y pareja.

-Poder seguir trabajando de manera online.

-Disponer de un espacio confortable y cómodo.

-Poder comunicarme con las personas que quiero.

Y por último, confiar en que encontraremos el camino para salir de esta.

Un abrazo (virtual) grande,

Texto por Joan Soler Morató.